A pesar de que no tenía seguridad de que vendría escondí la cámara en el lugar de siempre, deje la puerta entre abierta y me senté a esperarla.
Te escuche llegar a la hora que habíamos acordado, deje mi libro a un lado, prendí la cámara y espere a que la música te llevara hacia mi cuarto, el corazón comenzó a latir con fuerza, cerré los ojos y disfrute esa sensación de inminencia.
Entonces vi la silueta iluminada por la luz de la cocina dejo su bolsa en el suelo y espero silenciosa con la mirada hacia abajo. Le pedí que se acercara.
Vi el uniforme escolar. Falda verde a cuadros, un poco arriba de la rodilla, suéter y calcetas blancas, blusa blanca que dejaba ver un poco el sostén. Se quito los zapatos, tiro el suéter a un lado y sin mirarme a los ojos camino hacia donde yo estaba mientras se quitaba la blusa.
La luz de la cámara sobre el monitor llamo su atención, la miro unos instantes y entendió lo que era, lentamente me miro a mi, le pregunte si le molestaba y dijo que no con la cabeza y siguió caminando.
Cuando se detuvo frente a mí ya no traía la blusa. La tome de la cintura y baje mis manos por su cadera, para encontrar el cierre de la falda, que revelo, al caer, unos calzones de algodón de un blanco inmaculado.
Acaricie sus piernas suavemente, estaban firmes y suaves acorde a su juventud. Sus manos se movieron de mis hombros a mi pecho mientras iba bajando buscando mi entrepierna, de reojo mire que la cámara estuviera grabando…
Un par de horas después abrí los ojos, estaba sentada en la orilla de la cama toda revuelta, se había puesto la ropa en silencio, la cámara parecía que aun seguía grabando. Me dijo que debía irse porque sus padres eran muy severos y no podía llegar tarde, le dije que mañana la vería, que no se preocupara de nada, que yo le ayudaría, estuvo de acuerdo y me dio una pequeña sonrisa…
Mientras tomaba su bolsa pensé en decirle que no estaba embarazada, que el ultrasonido al que la acompañe ayer dio negativo, que solo estaba retrasada. No pude hacerlo. Después escuche la puerta cerrarse.
Abrí una cerveza y mientras veía el video me di cuenta de que casi no dijimos palabras, creo que es lo normal, la acababa de conocer hace unos días, en un bar.
Llego sola, con 17 años, un retraso como de un mes y una prueba de embarazo en su bolsa. Me dijo que tenía poco dinero, me pregunto si podía ayudarla.
Después de contarme su historia me dijo que ya había encontrado quien le practicara el aborto pero que el costo era de cinco mil pesos.
Bajo la mirada, se quedo en silencio un momento mientras fingía jugar con una servilleta de la barra y antes de poder decir nada me pregunto si podía ir a mi casa una noche y ver como la podía ayudar. Sus ojos me miraron con decisión… le dije que a las 10 de la noche, la puerta iba a estar abierta…