sábado, 26 de febrero de 2011

Desde el lejano 2007

Lograron tal estado de intimidad que un momento después, sin darse cuenta, estaban hablando en murmullos.
   -Quiero estar solo contigo -decía el-. Un día de estos le cuento todo a todo el mundo y se acabaron los escondrijos.
   Ella  no trato de apaciguarlo.
   -Seria bueno -dijo-. Si estamos solos, dejamos la lampara encendida para vernos bien, y yo puedo gritar todo lo que quiera sin que nadie tenga que meterse y tu me dices en la oreja todas las porquerías que se te ocurran.


- Cien años de soledad

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