miércoles, 7 de agosto de 2013

Casa




Giro la llave lentamente, tratando de no hacer ruido. Antes de entrar doy un último vistazo a la calle desierta…
Todo en oscuridad, me doy cuenta que los muebles están puestos de forma diferente, trato de recordar cuanto tiempo tengo sin venir, pero me distrae el ruido familiar de un goteo en el fregadero, le prometí que lo arreglaría…lo había olvidado.

El hipnótico zumbido del aire acondicionado disimula mi entrada a la recamara donde la tenue luz de una lámpara ilumina su silueta bajo las sabanas, no nota mi presencia.
Meto la mano al cajón de los juguetes y al tanteo elijo uno, pruebo las baterías mientras lo cubro de lubricante y me deslizo a sus espaldas… aparto la tela que se interpone y comienzo a frotarlo. Te extrañe, me dice sin voltear por completo. Yo también, le respondo mientras enciendo el juguete y lo introduzco lentamente…

Son las 3 de la mañana y me dispongo a salir… No me has mandado lo de la renta, y el casero esta chingando, me dice. Te lo deposito mañana, le respondo. Antes de cerrar la puerta le digo que la quiero y le tiro un beso.

Exhausto llego a la casa, el perro sale a recibirme, lo acaricio un rato y me dirijo a la cocina…encuentro un red bull, el último, pongo una nota en la lista de despensa que esta pegada al refrigerador.

Le doy una galleta al cachorro antes de entrar a la recamara, me desnudo y percibo en mi ese olor peculiar mezcla de sexo y grasa pero estoy demasiado cansado para darme un baño, levanto las sabanas y me acuesto junto a ella… Me esta bajando, me dice somnolienta mientras se aprieta contra mi. No te preocupes, solo vengo a dormir contigo…no tengo ganas de ir a mi casa…

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