jueves, 7 de marzo de 2013

Cuando me vengo


Cuando gimes y te mueves, mientras me abrazas y rasguñas, cuando gritas que no pare, que te muerda, que te lastime, cuando me suplicas que me venga en ti me estas pidiendo que te castigue por tu debilidad y por eso es lo que hago.

Cada penetración, cada embestida está impregnada de desprecio, de resentimiento. Agresión erotizada… Cada orgasmo es un ajuste de cuentas.

Contigo, el placer no termina cuando me vengo, el verdadero placer viene después… cuando me vengo.

El desviarte de tu camino, aprovechar tus debilidades y persuadirte a romper tu promesa de fidelidad hacia él, hacerte hacer cosas que se te avergüenzan, cosas que te creías incapaz de hacer… tomarte y después dejarte a solas con tu conciencia… ahí está mi satisfacción.

Después de que te vienes (cuando terminas temblando, empapada de culpa y sudor y me das la espalda para disimular tu arrepentimiento, tu remordimiento) yo sé que te avergüenzas de ti, de tu debilidad por mí, y que piensas en él, en lo bueno que es contigo, en que no se merece que le hagas esto y por enésima vez prometes en voz alta que no volverá a pasar, que no te volverás a dejar llevar y yo, acariciando tu espalda te digo que tienes razón, que está mal lo que hacemos, que él no se lo merece, que somos malas personas… y agudizo el oído para no perderme el primer sollozo.

Me gusta que te sientas culpable, sé que te duele, te duele no poder amarlo como él te ama y tu dolor me alegra, tu vergüenza me complace.

¿Recuerdas el día en que me dejaste? El día que me dijiste que necesitabas amor y no solo sexo. Me declaraste incapaz de amar y sin darme tiempo de decirte lo que sentía me anunciaste que te casarías, que él te daría todo lo que necesitas… yo sé que no te acuerdas, pero a mí no se me olvida…

¿Acaso no es la venganza una pasión?... ¿No es la justicia esencialmente venganza?

Cuando me vengo en ti, me vengo de ti.

No hay comentarios:

Publicar un comentario