I
"He estado saliendo con alguien desde hace un tiempo". Dijo mientras doblaba lentamente su ropa y la colocaba en la silla. "Se porta bien conmigo y me ha pedido que sea su esposa"
Se sienta sobre mi, besa mi cuello, mi pecho, busca mi sexo con el suyo moviéndose lentamente, apenas rozándome .. cuando me siente listo se desliza, cerrando los ojos, llenándose de mi...
"Le voy a decir que si". Susurra sin dejar de moverse. Como si hablara para si misma.
II
"Me escape un momento nada mas para decirte que no puedo ir a tu casa hoy y quizás no pueda ir en algún tiempo... hay gente que ha reconocido mi carro y aunque lo estaciono lejos de tu casa han comenzado a hablar. Mi esposo sospecha algo y no quiero problemas con el..."
"...no es eso, sabes muy bien que me encanta estar contigo, pero cada vez se me hace mas difícil escaparme... me tengo que ir..."
"...también me muero de ganas, pero me esta esperando en la casa para salir..."
"...no, ni siquiera una mamada, se daría cuenta... ¿Porque no llamas a alguna de tus amiguitas..."
III
Su cabeza esta en mi pecho, su respiración se vuelve normal después de los gritos y los jadeos, es apenas perceptible. Siento sus labios temblar, piensa un momento antes de comenzar a hablar. "¿Sabes...?". Me pregunta sin tomarse la molestia de ver si la escucho.
"Ya me canse de esconderme, quiero salir a caminar de vez en cuando, al cine, a cenar, que se yo, y contigo es imposible". Hace una pausa como esperando una respuesta que sabe no llegara.
"No es que me moleste venir e irme en taxi a mitad de la noche o fingir que voy a cualquier lado para verte unos momentos, todos estos meses han sido maravillosos, pero me hace falta algo mas"
"Es por eso que salgo con el. Pero te prometo que nada va a cambiar entre tu y yo"
Deja vu. Pienso, mientras empujo su cabeza suavemente hacia abajo. Ella sabe lo que significa. A su boca le toma solo tres besos llegar a mi verga...
Es sábado por la tarde y se me antoja compañía. Después de una hora tratando de encontrar a alguna disponible me enfado... prendo la computadora y abro las carpetas que llevan sus nombres, selecciono dos archivos .AVI de cada una, los acomodo cuidadosamente en los dos monitores y me dispongo a masturbarme.
En estos momentos, contrario a lo que pasa en los vídeos no soy yo el que les esta haciendo amor...
Es lo malo de ser la casa chica. Pienso. Mientras cinco o seis gemidos diferentes suenan en las bocinas, llenando el cuarto...
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